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“Un Hombre para el siglo XXI”: nueva biografía de San Luis Gonzaga

El pasado 16 enero se hizo el lanzamiento del libro “Un Hombre para el siglo XXI”, escrito por el Padre Jorge Caycedo Dávila, S.J. La actividad se realizó en el auditorio San Luis, en presencia de todos los compañeros apostólicos del Colegio.

Desde la oficina de Comunicaciones del Colegio le solicitamos al Padre Caycedo nos facilitara un escrito sobre las motivaciones que sintió para escribir esta bibliografía del Patrono de la Juventud y del Colegio. Esto fue lo que nos compartió:

“Proceso de una pequeña aventura”

Me pasó lo del refrán: “Fui por lana y volví trasquilado”.

Le estoy poniendo fin al título de esta presentación: Hace poco más de cuatro años me encuentro en el Colegio San Luis Gonzaga, Manizales, ayudando en la pastoral del Colegio. A finales del año pasado. 2011, vino destinado a él el P. Marquitos (Castaño), quien interesado en la formación de los pequeños Gonzagas, me preguntó qué habría en la biblioteca sobre San Luis, el Patrono del Colegio.

Desafortunadamente yo no lo sabía, empecé a buscar y realmente no hallaba nada. Encontré un día al P. Rector, Juan Pablo González leyendo, dizque una vida del Santo, escrita por el Padre Mauricio Meschler, S. J., y días después le solicité que me la prestara.

Accedió gustosamente. Más que una biografía, puede decirse que es un comentario piadoso sobre algunas de las virtudes cristianas que, sin duda, practicó el joven “marqués de Castiglione”. Lo leí, “de cabo a rabo”, logrando algún mayor conocimiento que lo que había aprendido desde pequeño sobre, diría yo, “ridiculeces” de la vida de Luis.

Buscando, buscando tropecé con detalles históricos que se iban repitiendo, una y otra vez, en pequeños folletos, en casi hojas sueltas, pero que no me daban la magnitud de la personalidad de quien llegó al honor de los altares, en tan poco años, y del ambiente real, no sólo de la época, sino del que le tocó vivir y que contradecía a su criterio de vida: “¿De qué me sirve ésto para la eternidad?

Sin saber a dónde llegaría al final, fui pergeñando unas cuartillas, y cuando las mostré, se me dijo que ”eso no valía la pena”; que de hacer alguna cosa, la proyectara para entusiasmar, por la persona del Santo, a los niños. Empecé a pensar, ¿a los de sala cuna?, pues así llegan al Colegio.

No creo que fuera pecado de autosuficiencia, sino franco reconocimiento de mi incapacidad para ello, por mi manera de ser, por mi formación familiar y en la Compañía, y por mi “poca experiencia”, de los años que ya he vivido. Otro tendría que ser quien emprendiera esta empresa.

He soñado, en cambio, con poder presentar a personas, de mentalidad despierta y, al menos, medianamente receptiva, un Luis Gonzaga que estimule a los “jóvenes”, así de 18 – 24 años, como a los de 90, porque los unos y los otros parece que ya estamos cansados y nos da temor enfrentarnos, ¡da pena reconocerlo!, a los retos que por “a” o por “b” supongan correr algún “riesgo”.

Se necesitan seres humanos, varones y mujeres, que estén a la altura de la crisis mundial que padece el siglo XXI, que tengan el coraje de desapegar el corazón de noblezas de familia, de dignidades y privilegios, de una vida aburguesada, cuando hay tantos semejantes que mueren de hambre y en absoluta miseria de bienes materiales, aun indispensables, porque la abundancia se queda en las “cortes” y en sus vecindarios.

Cayó, “afortunadamente” en mis manos el libro del P. Virgilio Cepari, S. J. (1564 – 1631), contemporáneo de Luis Gonzaga, y supongo que aun compañero suyo desde el noviciado. Encuentro que desde 1623 a 1789, se reeditó la obra, o totalmente o con añadiduras y cambios, como siete veces. Probablemente ha sido la fuente de biografías en diversos idiomas que, por supuesto, no han estado a mi alcance.

Un compañero del Colegio, entusiasmado por la envidiable vida del Santo, me facilitó este libro que un amigo suyo encontró en una venta callejera, tirado en una manta sobre el andén, como muchos otros destinados también a la basura. Lo compró por cualquier peso y se lo obsequió a mi compañero.

Se comprende que Cepari lo haya publicado en 1623, si fue esta la primera vez, 32 años después de la muerte del biografiado, porque es un acopio precioso da datos sobre la persona, los acontecimientos y los ambientes de la época. Esta obra sí me ha dado la oportunidad, sin pretender haber sido exhaustivo, porque no se trataba de eso, sino de ofrecer en este fin del año 2012, una breve reseña de Luis Gonzaga que dedicó a los jóvenes de 9º a 11º grado, de estudios secundarios, y para mayores que pueden ser acompañantes de quienes no tienen la experiencia de la vida (los docentes), que ya la han adquirido.

No me forjo ilusiones sobre la acogida que pueda tener la publicación, cuya edición será muy limitada, porque no he dispuesto de holgura económica, pero aprovecho la oportunidad para agradecerle muy sinceramente al P. Provincial, Francisco José de Roux, S. J., no sólo su cariñoso estímulo, sino también el aporte en dinero, para la impresión. Dios le recompense con creces.

He tenido muchísimo gusto en invertir de mi tiempo, dedicado a la pastoral, el que me ha demandado la lectura y composición, y el andar pidiendo ayuda, aquí y allá, a tantos compañeros apostólicos, a quienes agradezco de verdad y, sin cuya colaboración, no hubiera llegado a donde nos encontramos.

Espero que Dios bendiga este esfuerzo común, concediéndonos las vocaciones que “laicos y jesuitas” necesitamos para cumplir A. M. D. G. la misión que nos tiene encomendada para “en todo AMAR Y SERVIR a su Divina Majestad” (San Ignacio de Loyola). (Fuente: Noticias al Día de la Provincia de Colombia, 17 de Enero 2013 http://www.jesuitas.org.co/569.html)

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